La asociatividad no se enseña con teoría: se aprende en el campo y en la mesa de casa
A menudo hablamos de asociatividad usando términos técnicos o de gestión. Pero para quienes nos toca acompañar estos procesos en el día a día, sabemos que asociarse no es una fórmula matemática ni un concepto teórico: es una forma de entender el entorno y la convicción real de que nadie llega muy lejos si camina solo.
En el último tiempo me tocó ver este principio en marcha desde dos lugares muy distintos, pero que terminaron conectándose de forma natural: el trabajo con la Sociedad de Fomento Rural de Castillos [SFRC] y la dinámica que empieza a surgir en la cocina de mi propia casa.
La fuerza de construir en grupo: Castillos y el territorio
Acompañar el fortalecimiento de la Sociedad de Fomento Rural de Castillos ha sido un aprendizaje constante. En el medio rural, cooperar no es un discurso bonito ni una moda; es la herramienta concreta que tienen los productores para ganar escala, responder a las exigencias del mercado y sostener el desarrollo de su zona.
Sentar a la mesa a personas con historias, dimensiones y realidades distintas requiere tiempo, paciencia y mucha confianza. Lo que se está logrando en Castillos demuestra que, cuando el objetivo es claro, la gremial deja de ser solo un punto de encuentro y se transforma en una red de contención. La asociatividad rural nos enseña a escuchar, a ceder cuando hace falta y a entender que la sostenibilidad del sector depende de nuestra capacidad para movernos en bloque.
En este proceso, quiero destacar el trabajo que se está haciendo para sumar a las nuevas generaciones. Darle espacio real y participación a los jóvenes no es solo asegurar un relevo; es cruzar la sabiduría de los productores con más trayectoria con la energía y las nuevas miradas que el campo necesita para reinventarse.
Nada de esto ocurre en el vacío. Detrás hay un ecosistema institucional que creyó en esta búsqueda. Mi agradecimiento a la Agencia Nacional de Desarrollo [ANDE], al Centro Pyme de Rocha y al Centro Comercial e Industrial de Rocha por apostar por los productores de Castillos y por habernos elegido para formar parte de este esfuerzo colectivo por el departamento.
El «valor de cardumen»
Mientras vivía este proceso a nivel institucional, en casa pasaba algo que me hizo sonreír y reflexionar. A veces pensamos que la cooperación es un aprendizaje exclusivo de los adultos o del mundo laboral, pero cuatro de mis hijos me demostraron que la semilla está ahí desde el principio.
Tienen 8, 5, 4 y 1 año. Pese a las diferencias de edad y a que cada uno está en su propia etapa con sus intereses independientes, poco a poco están descubriendo lo que podríamos llamar el «valor de cardumen»: esa fuerza colectiva y ese aprendizaje que aparece cuando se unen para lograr algo que solos no podrían.
El momento que mejor reflejó esto fue hace poco, con el primer cumpleaños de la más pequeña. Sin que nadie se lo impusiera, los tres más grandes se pusieron de acuerdo, se repartieron las tareas a su manera y prepararon ellos mismos el pastel de cumpleaños para su hermana.
Verlos organizarse, negociar la decoración y colaborar con esa ilusión fue tremendo. Pero lo mejor fue la cara de la beba: fascinada viendo la tarta que le habían hecho sus hermanos mientras la rodeaban y le cantaban el feliz cumpleaños a una sola voz.
Lo que queda
Al final, da igual si hablamos de una organización rural articulando con instituciones o de tres niños manchándose las manos con harina y chocolate para festejar a su hermana. Los cimientos de la asociatividad son exactamente los mismos: confianza, ganas de aportar lo que cada uno sabe hacer y la alegría de lograr un resultado juntos.
Ver a la Fomento de Castillos y a las instituciones de Rocha consolidar este camino me reafirma la importancia del trabajo colaborativo como motor de desarrollo. Y ver a mis cuatro hijos aprender a respaldarse desde tan chicos me da una enorme tranquilidad. La lección de fondo es simple y aplica para la vida y el trabajo: cuando aprendemos a coordinar esfuerzos, todos crecemos.
📷 Esteña 103.1 FM | www.estena.uy
